jueves, 23 de agosto de 2012

LOS BOMBILLOS AHORRADORES (CFL): ¿Son nocivos para la salud del ser humano y contaminan el ambiente?




     Como estamos en el mes del ambiente, quisiera celebrarlo haciendo un aporte significativo sobre un tema de gran importancia para todos los lectores: 


LOS BOMBILLOS AHORRADORES (CFL): ¿Son nocivos para la salud del ser humano y contaminan el ambiente?
      
     Es por ello que, surge de la necesidad de informar a todos y todas de esta realidad, ya que para nadie es un secreto que las bombillas CFL contienen polvo de mercurio que es dañino y toxico para la salud. Por otra parte, estas bombillas plantean una alternativa para disminuir el gasto energético, pero es de gran importancia educar a la población de como desechar y manipular en caso de rotura de los bulbos.
   
    El mercurio es uno de los metales pesados más venenosos y contaminantes que existen. Un solo bombillo fluorescente que se rompiera en un río o quebrada, o cerca de ellos, contaminaría más de 30 mil litros de agua. Tres millones de bombillos fluorescentes potencialmente contaminarían toda el agua de la Cuenca del Canal. El mercurio es absorbido rápidamente por los peces y crustáceos y se acumula en sus tejidos grasosos, y pasa íntegro a otros animales o al ser humano cuando este los come. Sería interesante hacer un análisis independiente del contenido de mercurio de estos bombillos chinos. La EPA (Enviroment Protection Agency,), señala que algunos modelos de estas marcas tienen hasta 50 mg. de mercurio.
     La exposición continuada al mercurio puede presentar los siguientes síntomas: temblor, cambios en la visión y audición, insomnio, debilidad, dificultad con la memoria, dolor de cabeza, irritabilidad, timidez y nerviosismo, y una condición de salud llamada acrodynia. Los Bombillos Fluorescentes no son peligrosos mientras estén en uso. Si accidentalmente se rompen, emiten vapores de mercurio. Cuando se dañan y se tiran a la basura, contaminan seriamente el medioambiente. Un bombillo fluorescente roto contamina con mercurio un cuarto de una casa en pocos segundos.
     Entonces la alternativa es: ahorramos energía o tenemos serios riesgos a nuestra salud. Los países más desarrollados, paralelos a las campañas de distribución de los bombillos, han establecido campañas divulgativas para actuar correctamente en caso de roturas o en el reciclaje de los bulbos.
     En cualquier caso lo realmente importante es que se está ocultando que tienen serios inconvenientes para la salud. Básicamente por tres razones: porque emiten radiofrecuencias biológicamente dañinas, porque emiten radiaciones ultravioletas peligrosas en distancias cortas y porque llevan mercurio –sustancia tóxica y cancerígena- con el peligro que eso supone en caso de ruptura (sin olvidar los problemas que acarrea su reciclaje). Además existen serias sospechas de que esas radiaciones y su centelleo -producto de las altas frecuencias generadas- puede provocar migrañas, fatiga, confusión, vértigo, zumbido en los oídos, problemas en los ojos, náuseas e irritaciones de la piel además de agravar la sintomatología de las personas sensibles a los campos electromagnéticos. Que son cada vez más, por cierto. 
      En Venezuela, más de 100 millones de bombillos ahorradores se han distribuido hasta los momentos por todo el país, de acuerdo con cifras oficiales. La disminución del gasto de energía que esto supone tiene, sin embargo, una enorme desventaja ambiental debido a que esos bulbos contienen mercurio, que de no desecharse en condiciones adecuadas se convierte en una peligrosa fuente de contaminación.
     La cantidad de bombillos ahorradores que se han colocado en el país hace urgente educar a la población sobre cómo deben disponerse. De acuerdo a los estudios realizados por la Universidad Central de Venezuela, cada bulbo contiene un total de 5 miligramos de mercurio. Esa información difiere de la suministrada por Vargas, M. coordinadora del equipo de sustitución de bombillos de Corpoelec, quien aseguró que cada bombillo contiene solamente 0,03 miligramos del metal pesado.
     La lámpara compacta fluorescente o CFL (sigla del inglés compact fluorescent lamp) , es un tipo de lampara fluorescente que se puede usar con casquillos de rosca Edison normal (E27) o pequeña (E14).  Una lámpara o tubo fluorescente es una fuente de descarga eléctrica en una atmósfera de vapor de mercurio entre electrodos caldeados a baja presión. Las radiaciones ultravioletas producidas excitan la sustancia fluorescente de la pared interior del tubo de vidrio haciendo que se genere luz visible.
     Sin la sustancia fluorescente que recubre toda la pared interior del tubo son lámparas de vapor de mercurio a baja presión que producen muy poca luz en el espectro visible, pero el arco eléctrico emite una gran potencia de radiación ultravioleta con longitud de onda de 253,7nm.  La capa fluorescente transforma la radiación ultravioleta no visible en radiaciones visibles de mayor longitud de onda.


Al usar lámparas se deben tener precauciones al instalarlas o retirarlas:

ü Tómala por su base, no por los tubos, ya que éstos son muy frágiles y pueden romperse.
ü Cuando una lámpara ahorradora se rompa, es necesario usar guantes para recoger los residuos y no aspires los residuos de una lámpara o tubo fluorescente que se ha roto y ventilar la habitación.
ü Coloca los residuos en una bolsa y séllala.
ü Deposita la bolsa sellada en la basura, junto con otros residuos inorgánicos.
ü Adviértase que los niños son más susceptibles a los efectos tóxicos mencionados antes.
ü Por supuesto, si a una persona le ha ocurrido ya el percance y se le ha roto un foco ahorrador, la situación no es de severa gravedad, pero ha de prestar gran atención en el futuro para tomar las debidas precauciones. 




Las lámparas ahorradoras son seguras para usarse en hogares, pero informar al público y comunidad en general es tan importante, ya que en Venezuela, más de 100 millones de bombillos ahorradores se han distribuido hasta los momentos por todo el país.


La disminución del gasto de energía que esto supone tiene, sin embargo, una enorme desventaja ambiental debido a que estos bombillos contienen mercurio, que de no desecharse en condiciones adecuadas se convierte en una peligrosa fuente de contaminación.

Es urgente educar a la población sobre cómo deben disponerse estos bombillos, seamos multiplicadores de esta información, manejemos los desechos de manera consiente, por nuestra salud y nuestro ambiente.

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